El primero, si. El ultimo, no.
La vida esta plagada de dualidades, paradojas e ironías. Existen injusticias, certezas y situaciones crueles. El pasado viernes 30 de noviembre fue declarado muerto Sam Vázquez, cuyo nombre hace unas semanas era conocido solo por muy pocos fans de las Artes Marciales Mixtas, sin embargo, hoy podemos asegurar que Sam será recordado en los anales del deporte como el primer peleador en fallecer a causa de un combate sancionado en Estados Unidos.
La muerte de Vázquez, según indican reportes médicos, se propicio por un ataque cerebro vascular horas después de su tercer combate profesional, donde fue noqueado por Vince Combardi. El 20 de octubre en una función abalada por la comisión reguladora de eventos en Texas.
El peligro y la violencia atraen a los aficionados sin embargo su existencia no es razón para vetar al deporte, debe ser catalizador para las comisiones atléticas en el esfuerzo por legislar y mantener una estricta cantidad de requisitos preventivos, deben encargarse de exigir a promotores y combatientes el cumplimiento en cada aspecto y ultimar precauciones; es lo único que pueden hacer.
Lamentablemente la naturaleza del deporte provoca paradojas como la del 20 de Octubre. Mientras Sam Vázquez cumplía su añoranza de ser peleador profesional y entretenía a los aficionados, quienes presenciaban su derrota su destino quedaba sellado, a pesar de aparentar una buena condición, el cerebro de Sam estaba dañado.
Es imposible evadir a la muerte y con certeza podemos aseverar que otro peleador fallecerá por motivos relacionados al deporte. La verdad es cruel, pero debemos aceptarla. Existen riesgos inherentes a las Artes Marciales Mixtas, mismos que provocan nuestra admiración.
Desde UFC 1, en 1993, han muerto peleadores, el anterior fue Douglas Dedge en 1997, la comparación con la tasa de mortalidad en otros deportes resulta ridícula. El boxeo lleva 927 en sus casi 90 años de historia y actividades como el futbol americano, hipismo, basquetbol y alpinismo proporcionan una mayor cantidad de fallecimientos, cada disciplina conlleva en su realización, ninguna queda libre de tristeza.
Los organismos regulares deben cerrar filas y marchar al ritmo de la legislación; estableciendo un reglamento formal escrito como en cualquier deporte, dejando en claro que las Artes Marciales Mixtas son una disciplina competitiva y no una actividad violenta sin razón. Peleadores profesionales y amateurs arriesgan su físico por la pasión que imprimen en los entrenamientos y combates, es iluso pensar que nadie saldrá dañado cuando hablamos de deporte de combate.
Catalogar como salvajismo a la actividad productiva de los peleadores es síntoma de ignorancia y una falta de respeto. Los protagonistas de los combates son atletas que entrenan férreamente y merecen esa categoría. Dimensionarlos como barbaros y cavernícolas es un error craso.
La vida no es justa, ni eterna. Murió un peleador y lo lamentamos sin embargo debemos recordarlo como motivo de prevención de un desencadenamiento de tragedias. Nuestras condolencias y apoyo van a la familia de Sam Vázquez.